Medios mejores que ganen más

Por Blanca de Lizaur, PhD, MA, BA, Especialista en contenidos.

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Año: 2011

Para las audiencias Revista

Cómo escribir una película, PARA QUE DIGA LO QUE QUIERO

Pocas veces se habla de lo que es el «mensaje» de una obra, ni siquiera cuando se estudia literatura. Ahora bien, saber encontrar el mensaje de una obra es crucial, ya que nos permite cribar, separar, filtrar lo mejor de la obra, de lo peor; e impide que seamos engañados fácilmente. Se trata de desarrollar una habilidad que es fundamental para nuestra sobrevivencia en general, y para hacer mejor uso de los medios de comunicación, sin necesidad de recurrir a la censura ni limitar la libertad de expresión.
La película Evelyn, estelarizada por Pierce Brosnan, es ejemplo de una obra popular creada por razones políticas para hacer avanzar una agenda que era impopular con el público al que se dirigía. El sesgo (la desviación o alteración de la realidad) es tan grande, que resulta muy útil para ejemplificar lo que es el mensaje de una obra, y para mostrar cómo una narración puede manipular la realidad para lograr determinados fines.

© Lunamarina
Para las audiencias Revista

A PROPÓSITO DE LA CENICIENTA…

Se desprecia a las telenovelas mexicanas/hispanoamericanas indiscrimandamente, y se exalta de manera igualmente indiscriminada los programas producidos en otras latitudes –por ejemplo: los estadounidenses–, sin analizar caso por caso si lo que unos y otros promueven resulta valioso para la sociedad, o no.

El artículo toma varias obras de ficción seriadas que tienen como base el esquema de la Cenicienta –La niñera (Nanny Fine), y varias telenovelas del escritor Carlos Romero–, para mostrar que las de factura local –las mexicanas– son de hecho superiores a la serie importada, precisamente por los valores, ideas y creencias que una y otra cultura exalta.

© Patrick
Para gente de medios Revista

“Diccionario” de PROFESIONES DOMÉSTICAS para gente de medios

Las profesiones domésticas han de ser dignificadas y debidamente valoradas en los productos de los medios de comunicación, debido a que ambos inciden de manera importante en la vida familiar y social. Pero hay que hacerlo con conocimiento, y naturalmente con respeto de nuestra cultura, para no caer en el absurdo. No queremos que en lugar de valorarlos como es debido, se rían de ellos. …Y de nosotros también.

© Legger. Fuente de la imagen: DreamsTime.com
Para todos Revista Selecciones del editor

Todo lo que SIEMPRE QUISISTE SABER SOBRE TU VOZ…, pero nadie te supo contestar

La voz goza de un poder casi mágico para atraer o alejar a las personas. Y en la cultura indígena –en una cultura oral y rural–, la voz es la persona, y refleja su alma, su esencia, su yo. “Nada revela tan fiablemente el carácter de una persona, como su voz” (Benjamín Disraeli).
En este artículo explicamos cómo producimos nuestra voz, qué influye en ella, por qué suena como suena, y cómo entrenarla para dar una mejor imagen de nosotros a los demás… Esto es: Una imagen mejor, pero sin mentir, buscando siempre que nuestra voz refleje lo que realmente somos; luchando para que sea bella, buena y agradable –sí–, pero porque también lo seamos nosotros…

La revolución de los medios de comunicación
Multimedia Para las audiencias Para todos Videos

La revolución de los medios de comunicación, refleja LA NUEVA CONFRONTACIÓN: La de las MENTALIDADES

Este vídeo da pie a múltiples discusiones. Pero lo que pocos comentarían, sería su adscripción gnóstica. Las señales son muchas: Desde la palabra Prometeo, hasta el ojo en el triángulo, pasando por la contundente afirmación inicial de que el ser humano es un dios y de que por medio de internet, se «hará» omnipresente, omnisapiente y todo poderoso…
Este tipo de señales es fundamental para poder descodificar eficientemente su mensaje, y tomar una postura enterada, consciente, sobre lo que estamos viviendo.

Limpia de códigos
Para gente de medios

¡SALVEMOS A LA GENTE DE MEDIOS! (artistas, creadores, productores, editores, difusores…)

Hoy en día los medios de comunicación viven una situación desastrosa, y no sólo en España, sino en gran parte del mundo Occidental.
La semana pasada los telediarios/noticieros celebraron a bombo y platillo que en 2010 se transmitió «más cine español que nunca» (¡…!) en las salas ibéricas; pero esta semana pocos publicaron que los cines madrileños recibieron un 9% menos de espectadores que el año pasado… (Informe sobre la Situación Económica y Social de los Madrileños, ápud Qué, jueves 13 de octubre de 2011, página 4).

MacLuhan creía que «el medio era el mensaje», porque la vertiginosa evolución de la tecnología por la que trasmitimos los contenidos de los medios, nos deslumbra y atrae por sí misma –como la erupción de un volcán–. Ahora bien, la frenética carrera tecnológica está llegando a su fin; además de resultar extraordinariamente costosa, tanto para los medios como para la sociedad. Y los contenidos que las agendas del poder nos permiten transmitir, se encuentran cada vez más distantes de lo que sus sociedades consumirían natural y espontáneamente.

Las «cuerdas» se están quemando; y parecería que pocos en el mundo de los medios de comunicación –tradicionales, electrónicos o digitales–, estén dispuestos a jugarse la cabeza, gritando «¡agua a las cuerdas!». La mayoría tiene pánico de disentir, y de reconocer que algo anda radicalmente mal. Y que por eso están perdiendo credibilidad, influencia, audiencia y dinero.

Como ya dijimos en otra ocasión: Cada nación necesita medios; pero los medios –sin sus pueblos– no pueden vivir…